Cañicosa es mí pueblo, dónde nació mi padre, donde he pasado los mejores veranos de mi vida, he jugado, he aprendido a montar en bici, dónde me he caído, he hecho pandilla, he salido por la noche mis primeras veces y he disfrutado de la libertad que no tenía en la gran ciudad. Aquí es dónde venimos en verano, puentes y siempre que podemos a disfrutar de la tranquilidad y la naturaleza con nuestros hijos.
Por eso, nos hemos aventurado a construir «La Pintada» cuyo nombre lo hemos puesto en honor a las vacas que la habitaban cuando tan sólo era una cuadra dónde mis abuelos guardaban los animales.
Aunque seguro que ellas no estaban tan cómodas y agusto cómo esperamos os encontréis vosotros!!